
La respiración alterada durante el sueño se asocia con la diabetes de tipo II. Los diabéticos de tipo II presentan un riesgo significativamente mayor de enfermedad aterosclerótica y mortalidad por causas cardiovasculares.
La principal causa de la apnea obstructiva del sueño (SAOS) es la obesidad, por lo que no resulta sorprendente que exista una elevada prevalencia de diabetes de tipo II en personas que padecen SAOS (1), e igualmente a la inversa (2). No obstante, hoy en día existen pruebas indicativas de que la SAOS predispone de forma independiente a la diabetes y de que la propia diabetes aumenta el riesgo de padecer SAOS (3). Además, la presencia de SAOS en los diabéticos de tipo II parece afectar negativamente al control glucémico. En dos estudios observacionales recientes se ha demostrado que la terapia con presión positiva continua en las vías respiratorias (CPAP), tratamiento aceptado para la SAOS, que bombea aire a presión a través de las vías respiratorias superiores para mantenerlas abiertas durante el sueño actuando como una férula neumática, puede hacer que el control glucémico mejore en los pacientes con diabetes de tipo II y SAOS (4, 5). Esto podría tener repercusiones importantes sobre la aparición de complicaciones diabéticas.
Aunque estas pruebas no pueden considerarse todavía concluyentes, no cabe duda de la potencial importancia de diagnosticar y tratar la SAOS en pacientes con diabetes de tipo II.